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Borrando las huellas de la negritud: el blanqueamiento del reggaetón

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Fusionando varios géneros se le regaló al mundo la semilla que ha crecido y se ha convertido en reggaetón. Es esencial recalcar que el reggaetón fue creado por artistas negros, quienes han sido olvidados y/o reemplazados en la historia por artistas de tes blanca o clara que hoy dominan las listas de éxitos y premiaciones.


Al consultar la lista de Weekly Top Artist Spotify, los 5 artistas de reggaetón más escuchados globalmente son: en 2ª posición, Bad Bunny; 7ª posición, Feid; en 19º posición, Rauw Alejandro; en 26º posición, Quevedo; y en 35º posición, Karol G. Los resultados dan lugar para reflexionar sobre el racismo y el colorismo en el género, porque como expone Cepeda (2018), “mientras una nueva ola de pop-reggaetón sumamente comerciable ha dominado en la industria musical, los artistas frente al movimiento han comenzado a parecerse menos y menos a los pioneros del género”. Cabe destacar, que no se intenta minimizar el talento o trabajo de estos artistas, sino establecer patrones o tendencias con respecto a artistas negros que figuran en listas (como la antes mencionada) mayormente cuando se trata de una colaboración.


Esta realidad es fruto del colorismo, término que, según Mariana Olisa (2016) para Afroféminas, “[...] conceptualiza [...] que cuanto más oscura es la piel de una persona negra, más está sujeta a los prejuicios, en contrapunto, cuanto más clara [...] y más finos sean sus rasgos, más será visto dentro del patrón europeo y, por lo tanto, será más apreciable y tolerable socialmente”. La negritud que dio orígenes al género fue denotada como inaceptable en virtud de ser asociada con estereotipos y prejuicios que afectan a las comunidades negras. Se da un giro en su evolución y popularidad, cuando es conquistado por artistas blancos o artistas de tes negra clara, cuyos fenotipos se asocian más con el imaginario de lo europeo.


Recordemos que pese al éxito mundial actual del reggaetón, en sus comienzos fue tachado como música de criminales y vulgar, por y para gente con poca o ninguna escolarización. La asociación generalizada del género con el maleanteo (más allá de lo que pudiera ser el maleanteo que se le puede atribuir al artista debido a sus afiliación a dichas prácticas) fue basada en parte por la asociación entre: lo negro y el crimen. El estigma generado sobre el reggaetón y quienes lo producían, ocasionó que se silenciaran los reclamos y protestas ante las injusticias que enfrentaba la comunidad negra en dicho momento.


Las mujeres silenciadas

Junto al racismo y colorismo, las mujeres negras además sufren del sexismo y machismo dentro del reggaetón. Es por lo que, en una industria dominado por hombres y donde las mujeres han tenido que luchar por un espacio, son las mujeres blancas o cuyos fenotipos cumplen con el estatus quo quienes lideran en él, dejando en el proceso a las mujeres negras en un segundo plano.


Como mencionó Katelina Ecclesston, “es importante enfatizar el punto de vista clasista que existe en la cultura latina donde las mujeres blancas son más deseables públicamente, mientras las negras son explotadas laboralmente excepto deben ser sexy” (Estevez, 2019). Esto además, expone Eccleston, fomenta el pensamiento en las disqueras de que no es sostenible mercadear mujeres negras en la industria pese a sus talentos.


La Sista

Mirando el estado actual del género, La Sista no puede evitar recordar lo que le atrajo al reggaetón: la cultura negra. En aquellos días, recuerda como Tego combinaba el género con la bomba y lo utilizaba como herramienta de expresión de su identidad negra (Rouhani, 2020). Y no es que el reggaetón no tenga espacio para otras culturas, pero se ha substituido ese espacio de honor africano por un pop genérico que deja mucho que desear.


Recordamos a La Sista por su éxito “Anacaona”, canción donde no temía llamar la atención a su negritud como fuente de orgullo y poder. Sin embargo, ella ha hablado en ocasiones sobre su experiencia con el género y como el racismo le robó su sueño. La Sista quería ser una mujer auténtica. Quería representar a la mujer promedio en vez de vender una fantasía.


Ella está consciente de que su estilo es poco convencional comparado con el de las chicas del pasado y mucho menos con las de ahora, pero ese era el punto. En sus propias palabras, “la mayoría se ven como la industria dicen que se deben ver. Pero realmente, no ves miles de Natti Natashas caminando [por Puerto Rico]” (Rouhani, 2020). La Sista quería romper con esas tendencias y demandar que se reconociera el talento de las mujeres como compositoras, raperas y artistas al igual que se hace con los hombres en lugar de sobrevalorar la estética.


Glory ‘La Gata Gangster’

Si te sabes todos los clásicos del reggaetón, entonces conoces a Glory, quien ganó mucha su fama por sus ad libs “suelta como gabete” y “dame más gasolina”, entre otros. A pesar de ser una de las voces más icónicas del reggaetón de la vieja escuela, nunca le dieron crédito en estas canciones por sus contribuciones (Caraballo, 2021). Glory enfrentó un problema opuesto al de La Sista. Aunque se acerca más a la estética, tal parece que la explotación de su sexualidad solo tiene espacio en la música si es por y para los hombres.


Si bien nadie quería frenar las reproducciones de las canciones por artistas masculinos donde se le oía gemir o soltar frases complementarias a la lírica, en el momento que tomó las riendas de su sexualidad con la canción “La Popola”, se convirtió en blanco para criticas que demandaban que se prohibiera la canción por su contenido explícito. Es fácil fantasear con una voz sin rostro y con una lirica donde el hombre tiene el control, pero cuando la mujer “[usa su sexualidad] para trucar un sistema fundamentalmente patriarcal y opresivo” (Cepeda, 2018), hay un problema.


En el momento que una mujer negra compone igual que un hombre, se le tacha de vulgar. Es imposible ignorar el racismo de estas críticas ya que vemos el mismo problema actualmente con la artista dominicana, Tokisha. Sin embargo, las féminas de tes clara o blancas que escriben sobre el mismo tema no reciben las mismas criticas ya que su sexualidad es mucho más fácil de vender.


Ivy Queen

Considerada la reina del reggaetón, Ivy Queen fue una superestrella junto a Don Omar y Daddy Yankee, sin embargo, su brillo se fue apagando mientras sus homólogos masculinos crecían. La rapera ha tomado pocos descansos desde sus comienzos en 1995, sin embargo, la radio que tanto la amaba parece haber dejado de tocarla en favor de las nuevas “reinas” del reggaetón. Ivy Queen debería tener un lugar igual de intocable que artistas contemporáneos como, Daddy Yankee, ya que revolucionó el género al hablar de la otra cara de la violencia y el sexo, creando algo más variado.


En su música, Ivy rompe con tabús culturales y estereotipos del género. Plasma los lados menos glamorosos de la vida. ¿Quizás no alcanzó el éxito de sus compañeros porque fue demasiado real y no vendía fantasías de maleanteo y sexo? ¿Porque no lograban encontrar cómo sexualizar a una mujer empoderada y que tenía el control de su narrativa?


El caso de Ivy Queen es particularmente extraño dado que Diva fue uno de los álbumes más cruciales en generar popularidad para el género y Drama Queen dominó ventas durante 9 semanas consecutivas, obteniendo muchísimas nominaciones. Sin embargo, año tras año, artistas del género dudan sobre su derecho a ser la reina del Reggaetón. Dicho eso, en 2022, cabe notar que “Bye Bye” logró más de 1M de visitas en YouTube, marcando otro mega hit para Ivy, pero no suficiente para empatar con otras artistas de menos trayectoria.


Mirando las trayectorias de estas mujeres, es imposible ignorar las desventajas que les han tocado y como los espacios que tanto lucharon por obtener se le fueron arrebatados. “En el reggaetón, las pocas mujeres no negras que logran llegar a la cima no han logrado ni la mitad del éxito que sus homólogos masculinos. Para las artistas femeninas negras, esta brecha es aún más grande” (Rohuil, 2020). Actualmente, si buscamos mujeres negras en el reggaetón, encontraremos escasas opciones en las listas musicales, sin embargo, si encontraremos a quienes actualmente parecen estar posicionadas para carreras más largas por su color de piel.


Los hombres olvidados





Dicho esto, hay hombres que no han logrado el mismo éxito que sus homólogos blancos a pesar de tener un calibre de talento igual o mayor. La Dra. Petra Rivera-Rideau habla sobre este fenómeno, el cual no es exclusivo al reggaetón en su libro Remixing Reggaeton: The Cultural Politics of Race in Puerto Rico donde comenta que “la industria musical latina toma mucho prestado de las prácticas culturales afrolatinas, pero privilegia y prioriza a los artistas latinos blancos”. No hay más que mirar a las carreras de Daddy Yankee y Don Omar para ver como el colorismo se ve representado.


Don Omar

Cuando se habla de leyendas inmortales del género, muchos inmediatamente piensan en Don Omar y Daddy Yankee. Constantemente puestos en contra, era evidente que en su lucha por ser el #1, iban a tener conflictos. A partir de entonces, comenzó un patrón de tiraeras y reconciliaciones que ambos utilizaron para avanzar sus carreras. Dicho eso, cualquiera puede considerar que la estrella de Don Omar también se fue apagando mientras la de Yankee crecía.


Muchos de sus temas tratan sobre la violencia y el racismo que lo han rodeado desde su infancia, ya sea por lo que vivió mediante sus amistades en el barrio o por sus experiencias vividas. Igual, Yankee por muchos años usaba los mismos temas en su música, sin embargo, entre pobreza blanca y negra hay unas asociaciones donde el blanco pobre sufre por mala suerte y el negro por culpa propia. El blanco pobre es víctima donde el negro pobre es criminal.


Este caso es curioso ya que en cuestión de lírica y performance, se puede considerar que ambos se encuentran en niveles similares. Quizás parte del problema es que Yankee ha ido cambiando su sonido con el pasar de los años para cumplir más con la imagen radio friendly. Mientras, Don Omar está más atado a las raíces negras del reggaetón porque es un hombre negro que produce reggaetón. Él no tiene la posibilidad de reinventarse y complir con el blanqueamiento porque no deja de ser un hombre negro que sufre las violencias sistemáticas del racismo y colorismo, dentro y fuera del género.


Tego Calderón

Entre la lucha de que, si Yankee o Don Omar son el rey del reggaetón, diga lo que se diga, considero que el verdadero rey es Tego Calderón. Sin embargo, Tego ahora existe más como figura mitológica de los años de la guácara que como el artista que debería ser. ¿Asi que por qué Tego no está en el reinado en lugar de Yankee? Quizás es que, al igual que La Sista, Tego fue demasiado auténtico para el género. Quizás al exponer problemas de pobreza, racismo y violencia policiaca tenían extinguir la llama del Abayarde.


Para los ’00, sale Tego cantando sobre la negritud, esclavitud y pobreza con su afro bien puesto y nadie sabía qué hacer con él. ¿Cómo se vende el sabor de Tego? Con máxima dificultad. Por años, Tego fue criticado por su estilo, un problema que persiste hoy en , como plasmado en “A Que No Me Tocas” de PJ Sin Suela. En esta canción, menciona como su afro y su jerga Boricua son el enemigo de las disqueras y por eso lo quieren cambiar. Esto se complica aun más cuando tienes que enviar a un artista a que cante en televisión y no saben como trabajar con ellos. Lito MC Cassidy habló sobre el tema explicando que al trabajar con artistas negros las disqueras querían cambiar su apariencia (Butler, 2020). Si la industria no está preparada para los artistas negros, ¿cómo pueden nutrir sus carreras?


Los que la industria moldeó


Un componente esencial del colorismo es que les otorga a las personas de piel más clara ventajas y beneficios que no tienen aquellos de pieles más oscuras. Por eso aún cuando vemos artistas negros en la escena, tienden a tener rasgos más europeos que los ayudan a pertenecer más que aquellos quienes no pueden esconder su negritud tras lentes de contacto o un estilo refinado.


Ozuna

Ozuna ha obtenido un éxito meteórico en los últimos años, pero ¿por qué se vende como “El Negrito Ojos Claros”? Es interesante que ese rasgo más europeo es a lo que ha amarrado su identidad. Ese eslogan invita al oyente a enfocarse en sus ojos claros e ignorar su negritud. Además, desde sus comienzos se ha vendido como un hombre de familia. A su vez, sus canciones que han logrado entrar en la radio popular son siempre canciones de amor bastante fusionadas con otros géneros que continúan separándolo de la imagen negativa y estereotípica del reggaetonero negro. Claro está, es fácil apoyar a Ozuna porque no vende la imagen de maleante.


Myke Towers

En “Michael X”, el reggaetonero confiesa que sí lo discriminan y trae a la luz muchos problemas sobre, la pobreza y la desigualdad. Sin embargo, las canciones más populares del artista según Spotify son aquella que tratan sobre la temática del romance y el sexo. Myke se puede considerar un ejemplo de que en la industria, solo quieren voces negras que pueden blanquear. En “Experimento”, te presentan a Michael, el romántico y sumiso, porque lo que representa Myke no es quien cumple con el imaginario del príncipe azul. Así que escoje entre ser autentico y quedarse estancado o dejar que la industria lo moldeé y lograr el éxito del que tanto soñó.


El problema del reconocimiento

El problema con muchos de artistas que actualmente reinan en el género es que no reconocen la negritud que existe en él. No se intenta gatekeep y decir que, “el reggaetón solo les pertenece a los latinos negros y que nadie más lo puede cantar”. No. Sin embargo, a medida que va evolucionando el reggaetón más se intenta borrar la negritud que dio origen a ello. La industria musical también juega un papel grande en esto.


¿Deben salirse todos los artistas de tes blanca y clara del género? ¿Deben eliminarse las fusiones y la comercialización que ha transformado el reggaetón al género urbano? De nuevo, no. La petición seria absurda y nos privaría de conocer a muchos artistas talentosos. Además, ignoraría los grandes pasos que han logrado tantos artistas y empresarios latinos impulsando la música en español a un nivel global. Sin embargo, al lucrarse del género creado por gente negra, es responsabilidad de estos artistas reconocer las raíces del reggaetón y educarse sobre los asuntos que afectan a las comunidades donde se produce. Pese a ello, la comunidad negra continúa consumiendo el género musical pese no verse reflejados en muchos de los artistas que resaltan en las listas de éxitos y siguen aspirando a llegar al mismo lugar.




 

Edición de texto por: Samantha Nicole Pérez Vélez

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