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La colonización de la jerga puertorriqueña: la apropiación de nuestro idioma sin contexto cultural

Updated: 6 days ago

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Aunque las influencias del reggae y el rap comenzaron a infiltrar la música en español durante los 70 y los 80, no fue hasta la década de los 90 que el género del reggaetón comenzó su trayectoria hacia lo que es hoy día. Cabe resaltar que, en 1994, Daddy Yankee y DJ Playero crearon el término reggaetón en el mixtape Playero 36, dando a conocer al mundo lo que estaba por venir. Poco a poco, el reggaetón pasó de ser música underground a tener su espacio en la radio.


Aunque el reggaetón se ha convertido en uno de los géneros más populares del mundo, siempre ha llevado consigo su identidad caribeña y puertorriqueña, que no siempre ha sido aceptada o apreciada. Los acentos caribeños, particularmente los puertorriqueños y dominicanos, han sido denotados como el español malo. Se hace hincapié en letras aspiradas u omitidas que son características de nuestro hablar. Sin embargo, se ignora que el español de Puerto Rico ha nacido de varias raíces que han influenciado su sonido y pronunciación.


El idioma taíno se vio influenciado por el arawak, un idioma ya extinto que se conserva en los nombres de varios municipios y palabras como: boricua y fotuto. Adicionalmente, Senegal y Ghana nos regalaron palabras como: bembé, chévere y pachanga. De los españoles de Andalucía y las Islas Canarias heredamos la pronunciación y ritmo al hablar. Además, nuestro cambio de r por l nace de las Canarias y la r arrastrada viene de los franceses de Córcega, quienes también llegaron a la Isla.


Cabe resaltar que, luego de la invasión estadounidense, nuestro idioma se llenó de anglicismos como: rankear (rank), janguear (hang/hang out) y wikén (weekend). Sin embargo, muchas veces se desconoce la historia que dio a nacer nuestra forma de hablar y esa falta de entendimiento lleva a burlas ignorantes que nos tachan como personas de poca educación.


Recientemente, nuestra identidad ha sido cooptada por nuevos exponentes colombianos, españoles, argentinos, y mejicanos. Estos apropian la jerga y cultura puertorriqueña sin entender la importancia e impacto que tienen estas palabras en nuestra historia, muchas veces creando controversias. El mayor ejemplo es “Bichota” de Karol G. Feminizando la palabra “bichote”, Karol G lanzó este sencillo como un himno para el empoderamiento femenino, sin embargo, la cantante completamente ignoró el verdadero significado y defendió sus intenciones sin tan siquiera disculparse con la comunidad puertorriqueña.

Por más que intente redefinir el término, la palabra es sinónima con el narcotráfico en la Isla. Ignorar su verdadera definición es ignorar la violencia que muchas comunidades enfrentan en manos de estos “bichotes” y “bichotas”. El problema no está en si usa o no una palabra Boricua, pero en que no quiso respetar, escuchar y aprender de quienes le señalaron como estaba tomando una palabra con tanto peso y mercadeándola como algo inspirador.


Igualmente, la española Rosalía ha causado controversia por su apropiación del lenguaje y estilo latino/caribeño. A pesar de las críticas positivas sobre su música, Rosalía utiliza un vocablo y una pronunciación en su música que no vemos presente en su habla cotidiana. Quizás el éxito más controversial de Rosalía es “Saoko”, palabra caribeña que se escribe con c en lugar de k. La canción de Wisin y Daddy Yankee nos ofrece el significado Boricua de hacer algo bien y en Cuba, Celia Cruz y la Sonora Matancera compusieron una canción del mismo nombre sinónima con tener ritmo. Mientras estas canciones utilizan la palabra en su contexto correcto, es difícil comprender que definición aplicó Rosalía. Parece ser un himno sobre estar en la cima, sin embargo, la palabra que titula la canción parece haber sido tomada y estilizada con k para no deberle crédito a su contexto, pero aprovechando la pauta y nostalgia asociada con la misma.

El asunto de la pronunciación también es importante, ya que vemos a artistas como Cazzu sacar una canción titulada “Isla Velde”, como se pronunciaría Isla Verde en PR, pero la importancia de escribirlo como se pronuncia aquí nunca sale a relucir en la canción. De hecho, Isla Verde solo aparece dos veces, la primera como lamento de una oportunidad perdida y la segunda como compromiso de que va a asegurarse de que no la olviden. Cazzu no imita nuestra pronunciación de la palabra verde, pero ¿Por qué escribirla así en el título cuando no es la manera que ella lo pronunciaría? Quizás por la fama que han logrado artistas Boricuas como Bad Bunny, lo Boricua está en tendencia y toman nuestras palabras, historias y cultura para vender.



Otro exponente que ha sido culpable de esta apropiación es el colombiano J Balvin, quien fue otorgado un premio de Mejor Artista Afrolatino, el cual fue renombrado como Mejor Artista Latino cuando muchos criticaron que el premio se otorgara a un artista blanco. Si miramos el álbum JOSE, hay varias canciones donde Balvin utiliza la jerga Boricua. En “F40” y “Una Nota”, escuchamos piquete, palabra que, si existe en el español, pero en el contexto de “flow,” “swag”, o estilo, solo se usa en la Isla. Adicionalmente, “F40” usa la palabra puñeta, la cual solo se usa de modo enfático o celebratorio en PR.


En el mismo álbum de Balvin, el colombiano Feid utiliza el anglicismo puertorriqueño juqueaste y la palabra marquesina. Aunque muchos hispanohablantes utilizan la palabra marquesina, usualmente se refiere a una estructura que cubre para proteger de la lluvia, pero en este contexto se refiere al garaje y hace referencia a los parties de marquesina que se popularizaron en la Isla. Tras años de críticas hacia los fundadores del género, vemos como pichea, (Pablo Chill-E “Hablamos Mañana), jangueo (J Balvin “Que Locura), guayarte y yal/yales (Ozuna y Balvin “Pa’ Guayarte”) pasaron a formar parte del vocabulario de exponentes extranjeros. Lo que antes se tachaba de ignorancia y poca educación, han pasado a ser cultura general dentro del reggaetón. Se debe celebrar la aceptación de estas palabras, pero también se debe ofrecer una disculpa a los cantantes puertorriqueños que fueron ridiculizados por años por utilizarlas.


Al parecer, el reggaetón solo tiene valor cuando exponentes blancos y con acentos más digeribles para quienes los consumen lo cantan. No fue hasta los pasados años cuando artistas como Becky G y J Balvin entraron al reggaetón que el género pasó de ser criticado a ser mainstream. Después de salir de la cabina de grabación o bajarse de la tarima, ellos pueden guardar su acento y jerga Boricua y continuar en su vida personal con sus acentos más “europeos”, aceptables y correctos. Nunca sentirán la presión de tener que manipular su manera de hablar para lograr ser respetados. Nunca entenderán las asociaciones negativas que se han adjudicado a nuestra forma de hablar.


Esta apropiación es parecida al uso del “acento negro” (“blaccent”) en el rap por parte de raperos blancos en Estados Unidos. Se juzga y critica esta manera de hablar, se le considera poco profesional y hasta violento, pero los artistas blancos se benefician de usarlo de manera performativa, también dejándolo cuando salen de la cabina, mientras los afroamericanos son atacados por hablar así.


Los boricuas somos super orgullosos de ser de aquí y nos encanta compartir nuestra cultura, pero necesitamos trazar una línea más fuerte entre lo que es apreciar y lo que es apropiar. Con esto no quiero decir que esté 100% mal utilizar el habla boricua si no eres de PR. Sin embargo, es esencial que se tengan claras las raíces de lo que se dice y que se reconozca los retos que enfrentamos los que no podemos cambiar nuestro acento.


Tanto el blaccent como la jerga caribeña se usan para beneficiarse dentro de la música cuando las comunidades que hablan de esta manera con frecuencia se les margina, minimiza o se les obliga a expresarse de una manera “correcta” en otros campos. Es esencial reconocer que es un dialecto con influencias históricas y culturales que le dieron forma. Entiendo que se adopte la jerga y se le de uso en otros países, pero el hacer mímicas de un acento trae consigo una burla subliminal que sugiere que solo es aceptable en la música y no tiene lugar en la comunidad hispanohablante excepto cuando sirve a otros para llegar a la cima.


Edición de texto por: Samantha Nicole Pérez Vélez

 

Colonizing Puerto Rican Slang: Appropriating Our Language Without Its Cultural Context


Although reggae and rap’s influences began infiltrating the Spanish-language music scene during the 70s and 80s, it wasn’t until the 90s that reggaeton began its trajectory toward what it is today. It’s crucial to highlight that, in 1994, Daddy Yankee and DJ Playero created the term reggaeton in the mixtape Playero 36, introducing the world to what was about to come. Slowly, reggaeton went from being underground to having a place in radio.


While reggaeton has become one of the most popular genres worldwide, it has always carried with it its Caribbean and Puerto Rican identity, which hasn’t always been accepted or appreciated. Caribbean accents, particularly Puerto Rican and Dominican, have been labeled as “bad Spanish”. Some highlight aspirated or omitted letters, which are characteristic of the way we talk. However, this often ignores that Puerto Rican Spanish was born from various roots, which have influenced its sound and pronunciation.


The Taino language was influenced by Arawak, a now-extinct language that is preserved in the names of various municipalities and words like Boricua (Puerto Rican) and fotuto (thingy). Additionally, Senegal and Ghana gave us words like bembé (celebration), chévere (cool or nice), and pachanga (raucous party). From the Spaniards in Andalucía and the Canary Islands, we inherited our pronunciation and speech rhythm. Moreover, our tendency to switch rs for ls comes from the Canary Islands and the guttural r from the French in Corsica who also arrived at the Island.


It's important to highlight that, after the US invasion, our language was suddenly filled with anglicisms like rankear (rank), janguear (hang/hang out), and wikén (weekend). However, many aren’t familiar with the story of how the way we talk came to be and that lack of understanding leads to the ignorant mockery that labels us as uneducated people.


Recently, our identity has been coopted by new Colombian, Spanish, Argentinian, and Mexican artists. They appropriate Puerto Rican slang and culture without understanding the importance and impact that these words have on our history, often leading to controversy. The biggest example is Karol G’s “Bichota. Feminizing the term bichote, Karol G released this single as a female empowerment anthem, however, the singer completely ignored the true meaning and defended her intentions without even apologizing to the Puerto Rican community.

As hard as she may try to redefine this term, the word is synonymous with drug trafficking on the Island. Ignoring its true meaning is ignoring the violence many communities face at the hands of these drug dealers. The issue is not whether she uses or doesn’t use a Puerto Rican word, but in not wanting to respect, listen, and learn from those who pointed out how she was taking such a heavy word and selling it as something inspirational.


Likewise, Spaniard Rosalía has stirred up controversy through her appropriation of Latino/Caribbean language and style. Despite positive critiques of her music, Rosalía’s music uses a vocabulary and pronunciation that we don’t hear in her everyday speech. Perhaps Rosalía’s most controversial hit is “Saoko,” a Caribbean word spelled with a<c instead of a k. Wisin and Daddy Yankee’s song offers the Puerto Rican meaning of doing something well, and in Cuba, Celia Cruz and the Sonora Matancera composed a song with the same name synonymous with having rhythm. While these songs use the word in its correct context, it’s hard to understand which meaning Rosalía applied. It seems to be an anthem about success, yet the word titling the song seems to have been taken and stylized with a k so as not to credit its context, but still benefit from the clout and nostalgia associated with it.

The issue of pronunciation is also important, as we see artists like Cazzu release a song titled “Isla Velde,” how Isla Verde would be pronounced in PR, yet the importance of spelling it as it’s pronounced never comes to the fore in the song. Isla Verde only appears twice, the first time lamenting a missed opportunity and the second as a commitment to ensuring they never forget her. Cazzu doesn’t imitate our pronunciation of the word verde, yet why write it that way in the title when it’s not how she’d pronounce it? Perhaps because of the success, Puerto Rican artists like Bad Bunny have found, Puerto Rican things are trending, and they take our words, stories, and culture to make a profit.

Another artist who’s been accused of this appropriation is Colombian J Balvin, who was presented with the Best Afro-Latino Artists, which was later renamed Best Latin Artists after a backlash regarding the award being given to a White artist. If we look at the album JOSE, there are many songs where Balvin uses Puerto Rican slang. In “F40” and “Una Nota,” we hear piquete, a word that exists in Spanish, but is only used to mean flow, swag, or style on the Island. Moreover, “F40” uses the word puñeta (fuck yeah), which is only used emphatically or celebratorily in PR.


In the same album, Colombian singer Feid uses the Puerto Rican anglicism juqueaste (get hooked) and the word marquesina (garage). Although many Spanish speakers use the word marquesina, it usually refers to a structure that covers one from rain, but in this context, it refers to a garage and garage parties, which were popularized on the Island. After years of criticism toward the genre’s founders, we see words like pichea (forget about it) [Pablo Chill-E “Hablamos Mañana]), jangueo (hang out) [J Blavin “Que Locura], guayarte (grind on you), and yal/yales (thot/thots) [Ozuna and J Balvin “Pa’ Guayarte] become part of foreign artists’ vocabulary. What was once labeled as ignorance and poor education has become part of the genre’s culture. We should celebrate these words being accepted, but we should also offer an apology to those Puerto Rican artists who were ridiculed for years for their usage.


It seems reggaeton only has value when sung by White artists with more digestible accents. It wasn’t until the past few years when artists like Becky G and J Balvin entered the game that reggaeton went from being widely critiqued to becoming mainstream. After leaving the recording booth or getting off stage, these artists can put away their Puerto Rican accent and slang and carry on in their personal lives with their more “European”, acceptable, and correct accents. They will never feel the pressure of having to manipulate the way they speak to earn people’s respect. They’ll never understand the negative associations that have been tacked on to the way we talk.


This appropriation is similar to the use of White rappers in the US who put on a blaccent in rap. This way of speaking is judged and criticized, often considered unprofessional and even violent, but White artists benefit from using it in a performative way, also leaving it behind in the recording booth while African Americans are attacked for speaking that way.


Puerto Ricans are very proud of where we come from and we love sharing our culture, but we need to draw a harsher line between what’s appreciation and what’s appropriation. With this, I don’t mean to say that it’s 100% wrong to use Puerto Rican speech if you’re not from PR. However, it’s essential that the roots and meaning of what’s being said are recognized and that we also recognize the challenges faced by those who can’t change their accent.


Both the blaccent and Caribbean slang are used for self-gain in the music industry while communities that speak that way are often marginalized, minimized, or forced to express themselves “correctly” in other fields. We must recognize that a dialect with historical and cultural influences shaped it. I understand adopting slang and using it in other countries, but mimicking an accent brings a subliminal mockery that suggests it’s only acceptable in music and has no place in the Spanish-speaking community save when it helps others reach the top.

 

Text edited by: Samantha Nicole Pérez Vélez



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