La picada de El Abayarde todavía se siente



En el 2003, Calderón lanza su primer disco titulado El Abayarde donde expone, en algunas de sus canciones de contenido social, los problemas que atraviesa Puerto Rico: la situación colonial, la corrupción del gobierno y la pobreza –problemas que aún persisten hoy día. Su propuesta surge a cincuenta años del Estado Libre Asociado, cuyo ideal progresista no responde a la situación inestable en la que se encuentra el país. Desde dicha inestabilidad, Calderón expone el tedio como espacio de reflexión y producción artística. Distanciándose del “gangster rap” que era la temática predominante en el rap de la época, El Abayarde presenta la experiencia de un rapero consciente de los acontecimientos políticos y sociales que forman parte su crítica. Ante los comentarios sobre el contenido obsceno y vulgar de su primer disco, Calderón menciona en una entrevista con Raquel Z. Rivero que hizo su disco; “mucha gente lo encuentra obsceno o vulgar, pero es un disco hecho con madurez y tiene su picardía, no es una fantasía lo que estoy hablando, son cosas que son así y como las hablaría”

El interés del MC en mostrar la crudeza de la realidad se encuentra atada a un ideal de lo auténtico en su música. Calderón busca incomodar al escucha, cuestionando la realidad puertorriqueña a comienzos de siglo. Su noción de la relación indisociable entre vida y arte se mantendrá firme en varias de sus canciones a lo largo de su carrera. Al igual que Vico C en la década del ‘80, él presenta un rap consciente. La propuesta artística de Calderón incluye varias temáticas e incursiones al género del reggaetón, del cual el propio rapero intenta disociarse. No obstante, el rapero utiliza el medio musical para expresar su frustración ante el aparente olvido de la clase pobre en la isla. Por ende, el tedio como lo define Lars Svendsen en su libro La filosofía del tedio es un concepto abarcador que incluye el hastío, la frustración y la melancolía. El tedio está estrechamente relacionado a la impotencia del rapero de poder traer un cambio a la isla. Desde el margen que era la música urbana en ese momento, Calderón se hace sentir mediante la recolección de sucesos que han marcado el país. Ante el interés de la clase pudiente en eliminar el rap en la isla, el rapero se rebela exponiendo que, dentro del tedio en algunas de sus canciones, existe un espacio de producción.

Desde sus comienzos en el rap, Tego Calderón ha sido reconocido por su carácter rebelde. Resulta interesante destacar la elección del abayarde como título de su primer disco y sobrenombre por el cual será reconocido. Antes del lanzamiento de El Abayarde, Calderón había participado en colaboraciones donde destacaba su peculiar manera de rapear y el uso de un vocablo coloquial. Luego de El Abayarde, el rapero, al igual que el insecto deja su picada a pesar de su diminuto tamaño. Su álbum viene cargado de canciones que buscan despertar a la masa dormida y hace visibles los problemas que afectan al puertorriqueño del nuevo siglo. El rap del Abayarde es la picada que incomoda y se hace sentir:

La realidad se convierte en estado de ánimo y este en canciones. Estudiar el hip-hop nos permite introducirnos en los comportamientos que día a día rigen a la sociedad, y conocer personas que utilizan la música como estrategia para no ser silenciados, apocados o ‘ninguneados’… Los músicos emplean el hip-hop para exhibir los síntomas de enfermedad de la sociedad. (565)


Tego Calderón concibe el rap como espacio de resistencia del sujeto marginado ante la maquinaria progresista. En su canción “Loíza”, dedicada al pueblo que lo acogió como uno de los suyos, el MC hace visible la precariedad de un pueblo olvidado por el gobierno. Cabe recordar que, para el rapero, el pueblo de Loíza, cuya población es mayormente negra, representa su interés en el uso de ritmos afrocaribeños que lo distinguen de otros exponentes del género. A pesar de su cercanía con la capital San Juan, Loíza se mantiene al margen, los sujetos frustrados que lo habitan encuentran en Calderón la voz que resuena con su tedio.

Para entender el tedio del Abayarde en “Loíza” debo exponer brevemente el contexto histórico que afecta su propuesta musical. Uno de los sucesos que acaparó los medios a finales de la década del noventa fue la lucha de los puertorriqueños para el cese de prácticas militares por la Marina de los Estados Unidos en la isla municipio de Vieques. Cerca de 6,000 manifestantes, entre ellos Rubén Berrios presidente del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), fueron arrestados. El gesto del rapero en “Loíza” es demostrar que las condiciones del sujeto marginado en el país han sido homogenizadas por la clase pudiente. Desde el tedio como acto de transgresión, Calderón hace visible la historia de los sujetos marginados los cuales forman parte del concepto de lo nacional.

Calderón reconoce el poder que tiene a través de su música de exponer su sentir ante la corrupción del gobierno. Quizá podamos entender su acto bajo el concepto de escritura fisiológica, tal como menciona Daniel Lesmes en su libro Aburrimiento y capitalismo: En la escena revolucionaria: Paris, 1830-1848: “Porque para el escritor fisiológico, ese cuerpo que funciona –que transpira, camina, traga, observa o bosteza– no habría de ser el cuerpo de un solo hombre sino también el de la sociedad” (206). Para Calderón la relación con el ambiente es vital para entender la sociedad que intenta plasmar en sus letras. En su canción de crítica social, el rapero reconoce las irregularidades del sistema judicial de la isla en el siguiente verso: “No todos somos iguales en términos legales / y eso está proba’o en los tribunales. / En lo claro la justicia siempre viene con cascajos, / por eso estamos como estamos. / ¡Qué se jodan los de abajo!” (Loíza). Además, desde el propio espacio del tedio y la impotencia de generar un cambio, Calderón se rebela ante el poder de las autoridades gubernamentales. Su música es el lugar idóneo donde puede expresarse sin censura “¿Con qué potestad va a quitarme la libertad, / si yo no reconozco su autoridad?” (Loíza). Ante un gobierno que repite los mismos actos de sus predecesores, el rapero se sitúa en el tedio como un espacio donde hace de su inconformidad y rebeldía algo productivo.

A pesar de la connotación negativa del tedio, este permite la reflexión del rapero ante la imposibilidad de un cambio en Puerto Rico. “Loíza” ejemplifica la frustración de un artista que no se queda de brazos cruzados y convierte el tedio en producción musical. Calderón logra traducir el carácter negativo de la impotencia en el carácter afirmativo de la denuncia. Mientras el rapero denuncia la situación del país, es posible escuchar los tambores de bomba que acompañan sus versos. A pesar de su sentido de impotencia, la inclusión de los tambores genera un contraste, por una parte, el sujeto frustrado y por otra la celebración de la herencia africana en la isla. “Loíza” es una canción que muestra la vitalidad del Caribe. Desde su lanzamiento hace casi veinte años El Abayarde sigue sonando como si hubiese salido ayer; la impotencia, la frustración y el tedio son experiencias que comparten miles de puertorriqueños diariamente. Sin embargo, así como el diminuto abayarde, tenemos que picar, incomodar, denunciar, no quedarnos calladxs, hablar la clara… porque nos merecemos más, Tego lo sabía desde que lanzó su álbum, así que vamos a picar.


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