Un Baile Colonial/A Colonial Dance

Updated: Sep 11

Motomami de Rosalía inevitablemente ha sido tema de conversación entre caribeños. Dicho álbum ha sido fuertemente criticado por algunos y adorado por otros. No obstante, seamos honestos y analicemos este álbum en profundidad. Motomami puede valorarse como un mapa que nos guía por medio de diferentes latitudes por la colonización musical, el mismo proceso por el cual la artista ha navegado al momento de producir el álbum, empezando su trayecto en el Caribe y arribando en territorio español (cultura española). Hablemos de Motomami, Rosalía, el colonialismo, Puerto Rico, el reggaetón, el flamenco y más.

Motomami en mi opinión es un disco interesante, complejo, hermoso, cómico y a su vez problemático que merece ser escuchado sin importar si eres fan de Rosalía o no. Discuto que este álbum es lo que pensé que iba a ser desde el momento en que Rosalía tomó la decisión de cambiar a la música urbana, engañándonos en el proceso e implementando directamente la apropiación de la cultura caribeña. Sin embargo, en el proceso continúa incorporando sus raíces españolas al mantener elementos del flamenco en su música. No hay duda de que la fusión del flamenco con ritmos caribeños da lugar a la creación de ritmos hermosos. No obstante, es irónico debido a que es implementado por una artista que ha fallado en numerosas ocasiones en otorgar el debido crédito a artistas caribeños. Ahora, antes de entrar en las críticas, la cartografía colonial presente y el contexto histórico detrás de nuestro análisis, primero necesitamos entender algunos términos, ¿listo? ¡Vamos!

¿Qué es flamenco? ¿De dónde viene? ¿Por quién fue creado? ¿Cómo influye en la música actualmente? El flamenco es un género musical que está incrustado en el folclore, la tradición y la narración. Las raíces de este género musical comenzaron tras la inmigración de indios propios del noreste de India a España entre los siglos IX y XIV (Heredia-Carroza, Palma & Aguado, 2019). Sin embargo, hacia 1842, el flamenco ganó un impulso extremo en la ciudad de Sevilla, España (Pohren, 2005). Durante mucho tiempo el género musical de flamenco pasó por niveles extremos de discriminación similares a los del reggaetón. El flamenco era visto como música de bajo nivel, entretenimiento para aquellas personas que no formaban parte de la sociedad española mayoritaria (Heredia-Carroza, Palma & Aguado, 2019). Pese a que el flamenco fue sumamente discriminado este género musical, rápidamente pasó a ser a un referente emblemático dentro de la cultura española. Desde entonces han surgido talentos como Camarón de la Isla, Carmen Linares, Diego El Cigala, José Mercé, Enrique and Estrella Morente, allanando el camino para nuevos artistas como Rosalía. Rosalía no ha mostrado más que belleza, elegancia e intimidad en su carrera al interpretar y producir flamenco. La conclusión es que Rosalía es una artista talentosa. El Mal Querer es un disco intocable que merece mucho reconocimiento. Ahora bien, su talento no anula el hecho de que tiene un gusto particular por la cultura caribeña. Su atracción por la música, la variación dialectal y la cultura caribeña va más allá del aprecio y la atracción, pasando a ser un tipo de gentrificación y colonialismo musical.

Al mencionar Colonialismo musical, hago referencia a aquellos artistas blancos que explotan, no respetan y se apoderan de géneros musicales creados por y para personas de color o grupos oprimidos. Motomami es un ejemplo de colonialismo musical. El ritmo de cada canción ejemplifica una lucha de poder de la cultura española sobre la cultura puertorriqueña. Para aquellos en nuestra audiencia que no saben mucho sobre la historia de Puerto Rico, permítanme darles un breve resumen. Puerto Rico fue colonizado por España a fines del siglo XV hasta fines del siglo XIX (Picó, 1987). Durante ese lapso de 400 años, existieron diferentes exposiciones a ritmos y palabras que han influenciado mucho en lo que ahora entendemos como cultura puertorriqueña. Al igual que en otros países, la colonización española hizo mucho daño a Puerto Rico donde aún hoy se viven sus consecuencias. El flamenco ha sido parte de la cultura caribeña durante mucho tiempo, incluso antes de que se hiciera popular en Sevilla en 1842 (Pohren, 2005). Por tanto, el álbum de Rosalía no es algo nuevo, sino que actualmente está bajo los ojos de la corriente de música popular.



Otra razón por la que este álbum ha generado tanta controversia se debe al pasado musical de Rosalía y sus interacciones con la comunidad latina. En 2019 recibió uno de los premios más importantes de la música latina. No solo el premio generó controversia, sino que, también su discurso de aceptación en el cual afirma que la cultura latina también es su cultura (Yoo, 2019). Si bien la historia entre ambas culturas está inevitablemente entrelazada, no significa que Rosalía debió de haber reclamado la cultura latina y caribeña como suya. Desde entonces, ha habido muchos incidentes en los que Rosalía ha hecho comentarios prejuiciosos mientras se hace cargo (coloniza) con fuerza de la cultura y las jergas caribeñas. La única diferencia con Motomami es que su colonización y apropiación se ve a través de samples de canciones, títulos y lirismo mientras agrega un toque del flamenco. En Motomami utiliza títulos y samples de una de las canciones más aclamadas del reggaetón, Saoco de Wisin & Yandel, y hasta coloniza la palabra saoco deletreándola como SaoKo. Rosalía también utiliza jerga puertorriqueña como ñaki naki, gata, la combi, bebecita, jangueos y más. Es importante llegar a este análisis porque se trata de dinámicas de poder donde: Rosalía proviene de España, país que tiene una larga y violenta historia con Puerto Rico, la misma isla de la que ha generado fama al utilizar nuestra música, variación dialectal y ritmos.

Las dinámicas de poder en la industria musical reflejan estas dinámicas de poder que España trajo a Puerto Rico. En este caso, no hay duda de que la blancura de Rosalía ha jugado un papel impactante en su carrera, pero es lo que hace con su blancura lo que revela en sí dinámica de poder antes mencionada. Cuestiones como reivindicar la cultura latina como suya, no acreditar a artistas negros caribeños, utilizar constante y excesivamente la jerga caribeña son ejemplos de cómo ha utilizado su blancura para lucrarse. Una mujer europea blanca ha estado en el top 5 de la música latina durante los últimos 3 años desde que comenzó a utilizar ritmos y jergas caribeñas, cuestiones mal vistas al ser utilizados por los caribeños (Fernández, 2022). En el último álbum de Bad Bunny, Un Verano Sin Ti, él hace fuertes declaraciones hacia artistas no-latinos que intentan serlo. En su canción, El Apagón, Bad Bunny canta, “La capital del perreo. Ahora todos quieren ser latin’, no, ey. Pero les falta sazón”. Al mencionar la capital del perreo está haciendo referencia a Carolina, Puerto Rico, mientras señala simultáneamente que desde que el reggaetón ha estado dominando las listas musicales, ahora todo el mundo quiere ser parte del género, pero que no pueden porque no tienen el flow caribeño o latino. No se sabe realmente si Bad Bunny le estaba tirando a Rosalía ya que existen muchos artistas no-caribeños que están navegando la industria musical de la misma manera que ella. No obstante, la capacidad de Rosalía para sacar provecho de un álbum como Motomami se debe a la política racial en la industria de la música. El racismo en la industria es algo que ha sido criticado por artistas negros caribeños como Tego Calderón (Rivera-Rideau, 2015). Tego Calderón es un artista al que Rosalía hace referencia en su música junto con alguna de la jerga que él es conocido por utilizar, especialmente en Motomami. Tego se pronunció en contra de la jerarquía racial/colorista que existe en la música. Su álbum de 2006, El Subestimado, es un ejemplo de sus críticas a la política racial, la lucha contra la anit-negritud en la sociedad y la industria de la música.

El colorismo fomentado en la industria es una de las principales causas por el cual artistas como Daddy Yankee y Bad Bunny han logrado alcanzar la fama que tienen. Su blancura les ha expuesto más y les ha proveído más oportunidades, de la misma manera en que Rosalía ha llegado a obtener su reconocimiento. Motomami es un álbum intrínseco que se puede llegar a disfrutar (sé que lo he criticado, pero aun así me gusta). El álbum sirve como un mapa creado por medio de la colonización que incita al oyente a escuchar diferentes perspectivas de diferentes culturas por medio de una lucha de poder entre ellos. Hay momentos en los que sus raíces europeas dominan el ritmo de varias canciones, mientras que la letra está dominada por la jerga caribeña. Pese a ello, Rosalía logró desarrollar ritmos increíbles y armónicos en el álbum de Motomami como en La Combi Versace y Hentai. No creo que el álbum sea malo, pero es importante entenderlo y pensar en cómo fue producido. Debemos ser honestos, la fama de Rosalía depende de los artistas puertorriqueños y otros caribeños en la industria. Motomami no es el primer, ni será el último álbum producido en una industria musical tan complejo y contradictorio, pero es imperativo revisar su producción, intenciones e impacto desde una perspectiva histórica y sociológica para entender qué impactos sociales tiene.



 

A Colonial Dance

Rosalia’s Motomami album has been an inevitable conversation starter amongst Caribbean people. This album has been harshly critiqued by some while being heavily adored by others. But let’s be honest and review this album in depth. Motomami can be viewed as a map that guides us through the different latitudes throughout the musical colonization process which the artist has taken, beginning at the Caribbean islands, and making its way back to Spanish territory (Spanish culture). Now let’s talk about Motomami, colonialism, Puerto Rico, Reggaeton, Flamenco and more.

Motomami, in my humble opinion, is a very interesting, complex, beautiful, comical, and problematic album that deserves to be listened to regardless of if you are a Rosalia fan or not. I argue that this album is what I thought Rosalia’s album was going to be when she first made the decision to cross over to urban music, fooling us in the process and going straight to appropriating Caribbean culture. Nonetheless, in the process she has continued to incorporate her Spanish roots by maintaining Flamenco elements in her music. There is no debate that meshing of Flamenco with urban Caribbean beats creates beautiful rhythms, but it feels ironic especially when it is being delivered by an artist that has failed to credit Caribbean artists rightfully. Now before we get into the critiques, colonial mapping, and historical context, we need to understand a few terms, are you ready? Let’s go!

What is Flamenco? Where does it come from? Who was it created by? How does it influence music now? Flamenco is a genre of music that is embedded in folklore, tradition, and storytelling. This musical genre’s roots began with Northwestern Indian immigration to Spain from the 9th to the 14th century (Heredia-Carroza, Palma & Aguado, 2019). However, by 1842, Flamenco gained extreme momentum in the city of Seville, Spain (Pohren, 2005). For a long time, the musical genre of Flamenco went through extreme levels of discrimination like those of Reggaeton. Flamenco was viewed as low tier music entertainment for those folks who were not a part of mainstream Spanish society (Heredia-Carroza, Palma & Aguado, 2019). Although there were high levels of discrimination against this genre, it still quickly moved up to becoming an important staple within Spain’s culture. Since then, the world has been given talents like those of Camarón de la Isla, Carmen Linares, Diego El Cigala, José Mercé, Enrique and Estrella Morente that paved the way for new artists like Rosalia. She has shown nothing but beauty, grace, and intimacy in her Flamenco career. The bottom line is, Rosalia is a talented artist. El Mal Querer is an untouchable album that deserves positive appraises. Now, her talent does not cancel out the fact that she has a particular liking to Caribbean culture. Her attraction to Caribbean music, LA dialectal variation and culture has exceeded from appreciation and attraction to gentrification and musical colonialism.

By musical colonialism, I’m referring to white artists that exploit, disrespect, and take over musical genres that are created by and for people of color or oppressed groups. Motomami is an example of musical colonialism. The rhythm and beats of each song lay out a fight against dominant Spanish culture over Puerto Rican culture. For those in our audience that do not know much about Puerto Rican history let me give you a very brief overview. Puerto Rico was colonized by Spain in the late 1400s until the late 1800s. During that 400-year span, came different exposures to rhythms, beats and words that would heavily influence what we now understand as Puerto Rican culture. Like other colonies, Spanish colonization did a lot of harm to Puerto Rico in a way its aftershocks are still felt today. Flamenco has been a part of Caribbean culture for a very long time even before it became popular at Seville in 1842 (Pohren, 2005). Therefore, Rosalia’s album is not new, instead it is currently under the mainstream eyes.

Another reason this album is a conversation starter is due to Rosalia’s musical past and her interactions with the Latino Community. In 2019 she was given one of the biggest awards in Latino music. Not only did the award spark controversy, so did her acceptance speech in which she states that Latino culture is her culture too (Yoo, 2019). While the history between both cultures is inevitably intertwined it does not mean that Rosalia should have claimed Latino and Caribbean culture as hers. Since then, there have been many incidents of Rosalia making prejudiced remarks while strongly taking over (colonizing) Caribbean slang and beats. The only difference with Motomami is that her colonization and appropriation is seen through her song samples, titles and lyricism while adding the Flamenco twist. In Motomami she uses titles and samples from the epic reggaeton song, Saoco by Wisin & Yandel and she even appropriates the word saoco by spelling it as SaoKo. Rosalia also uses Puerto Rican slang such as ñaki ñaki, gata, la combi, bebecita, jangueos and more. The reason why it’s important to form these analyses is because power dynamics are involved. Rosalia comes from Spain, a country that has a long and violent history with Puerto Rico, an island she gains fame from by using our music, dialectal variation, and rhythms.

The power dynamics in the music industry do reflect those power dynamics that Spain brought to Puerto Rico. In this case, there is no questioning that Rosalia’s whiteness has played an impactful role on her streaming, but it is what she does with her whiteness that reveals the power dynamic mentioned before. Things like claiming Latino culture, not giving credit to Black Caribbean artists, consistently and overusing Caribbean slang are all examples of how she has used her whiteness. A white European woman has been in the top 5 for Latin Music for the last 3 years since she began using Caribbean rhythms and slang, all things that Caribbeans are frowned upon for (Fernandez, 2022). In Bad Bunny’s recent album, Un Verano Sin Ti, he makes strong references towards non-Latino artists wanting to be Latino. In his song El Apagón, Bad Bunny sings, “La capital del perreo. Ahora todos quieren ser latino', no, ey. Pero les falta sazón”. By mentioning, la capital del perreo he is in referencing to Carolina, Puerto Rico, while highlighting that since Reggaeton has been topping music charts, now everyone wants to be a part of the genre, but they can’t because they simply don’t have our Caribbean or Latino swag. Whether or not Bad Bunny’s verse was a diss bar for Rosalia is unclear since there are so many non-Caribbean artists that are navigating the music industry like her. However, Rosalia’s ability to profit from an album like Motomami is due to the racial politics and dynamics encouraged by the industry. The racism in the industry is something that has been broadly critiqued by Black Caribbean artists like Tego Calderón (Rivera-Rideau, 2015). Tego Calderón is an artist that Rosalia makes numerous references to in her music especially in Motomami. Tego has spoken out against the racial/colorist hierarchy that exists in music and it has negatively impacted artists like him. His 2006 album, El Subestimado is an example of his critiques regarding racial politics and anti-Blackness in both society and the music industry.

Colorism in the music industry is one of the main reasons why artists like Daddy Yankee and Bad Bunny have the fame that they do. Their whiteness has given them more exposure and opportunity in the same way that it has for Rosalia, therefore paving the way for her to obtain her high ratings. Motomami is an intrinsic album that I enjoyed (I know that I’ve criticized it, but I still like it). The album serves as a map created through colonization that conveys the listener to hear different perspectives from different cultures that through power dynamics are fighting against each other. There are moments where Rosalia’s European roots overpower the rhythmic beat of the song while the lyrics are Caribbean dominated. Despite this, there were beautiful and harmonic beats in the Motomami album like those found in La Combi Versace and Hentai. I do not think the album is bad, but it is important to understand it and think of its production on a deeper level. We need to be honest that Rosalia’s fame depends on Puerto Rican and other Caribbean artists in the industry. Motomami is not the first, nor will it be, the last album produced in the music industry that is complex and contradicting, but it is imperative to review the production, intentions, and impact through a historical and sociological lens to better understand what social impacts it has.


 

Edición de texto por: Samantha Nicole Pérez Vélez

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