top of page

Del Machete al Micrófono: Del Barrio Pal' Mundo


Si durante la década de los 90 el reggaetón cautivó a Puerto Rico, en el nuevo milenio se consolidó globalmente. El trabajo de pioneros como DJ Negro, DJ Nelson y DJ Playero allanó el camino para que otros productores como Eliel, Noriega y DJ Blass experimentaran con el sonido que se conocería mundialmente como el reggaetón. 


La entrada del dúo productor Luny Tunes marcó un antes y después en la trayectoria del género. Bajo la tutela de DJ Nelson, el dúo dominicano fue el arquitecto del sonido que transformó el reggaetón e influenció el arreglo musical de la mayoría de las grabaciones que le siguieron. Su producción “Más Flow” (2003) perfeccionó la fusión de ritmos tropicales como la bachata, el merengue con el boom-chick y el rapeo característico del género. Canciones como “Métele Sazón” de Tego Calderón demostraron que este género podía competir con la música establecida en el mercado internacional. El álbum llegó a la posición #11 en la lista US Latin Albums de Billboard. 



Sin embargo, fue el sencillo “Gasolina” (2004), producido por Luny Tunes e interpretado por Daddy Yankee, el que llevó el reggaetón al tope de ventas y de las listas de Billboard. El tema entró a las primeras 10 canciones más escuchadas en países como Dinamarca, Italia, Noruega, Irlanda, Suiza, el Reino Unido, Alemania y Austria. Además, fue la primera canción de reggaetón en ser nominada para el premio Grabación del Año en los Latin Grammys del 2005. 


Ese mismo año, la agrupación 12 Discípulos—compuesta por Eddie Dee, Ivy Queen, Daddy Yankee, Tego Calderón, Zion & Lennox, Vico C, Julio Voltio, Gallego, Wiso G, Johnny Prez y Nicky Jam—presentó su sencillo “Quítate Tú Pa’ Ponerme Yo” en la ceremonia de los Latin Grammys. Siendo la primera vez que una canción de reggaetón se interpretaba en vivo en los premios, sus integrantes entendieron la importancia del momento y se vistieron con camisas de los salseros que admiraban. 



El reggaetón mantuvo su popularidad y sus ventas aumentaron durante los años siguientes, especialmente en Latinoamérica. Sin embargo, para la población mundial continuaba estando al margen de lo que se consideraba mainstream y música “de verdad”. Entrada la década de 2010, el trap latino acaparó el mercado juvenil en la música. El reggaetón continuaba siendo mercadeable y popular, pero sus intérpretes se vieron obligados a producir fusiones de reggaetón y trap o transicionar al trap por completo. 


El lanzamiento de “Despacito” en el 2017 trajo una nueva era para el reggaetón. Daddy Yankee y Luis Fonsi crearon un reggaetón-pop coloreado con imágenes de personas perreando en La Perla. Por un lado, la canción mantenía ritmos y estilos que una vez hicieron que el mundo se enamorara de Daddy Yankee. Por otro, atraía a una población ajena a la región y nuestra cultura con la voz balada-pop de Luis Fonsi y la estética clásica de postal del Caribe. “Despacito” utilizó a su favor la exotización del Caribe para traer el reggaetón nuevamente a la conversación. 


El tema recibió Grammys Latinos por Grabación del Año, Canción del Año, Mejor Fusión/Interpretación Urbana y Mejor Video Musical. Además, encabezó las listas en 47 países y alcanzó el top 10 de otros seis. Se convirtió en la primera canción en español en encabezar el Billboard Hot 100 en Estados Unidos desde “Macarena” en 1996. Incluso, el video musical fue el más visto en Youtube desde agosto de 2017 hasta noviembre de 2020 y actualmente cuenta con más de 8 billones de vistas. 


Desde ese momento, nació la tendencia del reggaetón-pop en la música latina. Alrededor de Latinoamérica surgieron un sinnúmero de artistas y producciones dirigidas a fusionar la percusión básica del reggaetón con elementos e imágenes pop que hicieran este producto uno mercadeable para audiencias fuera del Caribe y sus diásporas. 



Mientras la música boricua dominaba las tendencias y ventas del mercado internacional, la economía del país iba en picada. En el 2006 el gobierno de Puerto Rico cerró durante dos semanas y se aprobó el Impuesto sobre Ventas y Uso Aplicable a los Servicios (IVU) para subsanar la crisis del cierre. En 2009 se aprobó la Ley 7 que despidió a 30,000 empleados públicos. En el 2013 se privatizó el Aeropuerto Luis Muñoz Marín y se reformó el sistema de retiro congelando la cantidad de dinero que les corresponde a los pensionados y aumentando la edad para alcanzar el retiro. 


En 2016 se aprobó la Ley PROMESA la cual impuso una Junta de Control Fiscal, un ente legal que se encargaría de dictar cómo ajustar la deuda de más de 70,000 millones que el gobierno de Puerto Rico había acumulado hasta entonces. En el 2017, ocurrió el impacto de los huracanes Irma y María, dejando una crisis económica y humanitaria sin precedentes. La tasa de pobreza alcanzó el 45% y la población continuaba en decrecimiento luego de este desastre. 


En este contexto, en el 2018, Bad Bunny se posicionaba como la nueva cara de la música latina y caribeña con el lanzamiento de su álbum debut “X100Pre”. Este disco recorrió una amplia gama de géneros musicales, desde reggaetón hasta pop rock. Bad Bunny buscaba demostrar que su talento y sus ambiciones iban más allá del trap. En adición a esto, la letra del álbum sorprendió por su regionalidad. Canciones como “Ser Bichote”, “La Romana”, “Como Antes” y “RLNDT” ubicaron la producción firmemente en la cultura contemporánea del Caribe y de Puerto Rico. Bad Bunny no parecía producir con la intención de apelar a una audiencia mundial, sino traer el mundo a su realidad. 


El Vegabajeño enfatizó su compromiso con Puerto Rico durante las protestas de Ricky Renuncia en el verano del 2019, cuando participó en carácter personal y lanzó el tema “Afilando los Cuchillos” junto a Residente e iLe. En el tema los artistas hicieron eco del coraje colectivo por las expresiones de burla que realizó Ricky Roselló sobre los muertos del huracán María. Este movimiento fue singular por la reclamación del reggaetón como herramienta de protesta y el rol de los cacos y las yales en la calle. Varias noches de manifestaciones se avivaron con las corridas de motoras lideradas por Rey Charlie y donde Ñengo Flow fue pieza clave. De hecho, la noche que Ricardo Rosselló renunció, se convocó un perreo combativo en la Catedral de San Juan. 



Luego, en 2020, Bad Bunny sorprende al mundo con su segundo álbum “YHLQMDLG”. Una oda al reggaetón clásico, el disco honra y remezcla la música que lo formó como artista. El hit “Safaera” brilla por su uso de los ritmos crudos y pesados que caracterizaron el reggaetón de los 2000. También emplea el estilo collage de incorporar varias canciones en una, producto de las grabaciones de fiestas en vivo, que popularizaron los primeros DJs del género. El proyecto tiene colaboraciones con leyendas del reggaetón como Daddy Yankee, Yaviah, Arcángel, Jowell & Randy, y más. Su meta era demostrar su respeto por quienes abrieron el camino y subrayar que él era el futuro. 


A través de sus 20 temas, Bad Bunny profundizó aún más su conexión con su país. Las canciones estaban repletas de referencias y jerga boricua, como entablando una conversación que solo él y les puertorriqueñes pudieran entender. 


El éxito comercial y la aclamación de los críticos propició nuevamente una tendencia en la música latina. Ahora los artistas, sin importar su país de origen, se veían impulsados a usar jerga puertorriqueña y estética de yales y cacos para adquirir más streams y ventas. Todo el mundo quería (o necesitaba) ser puertorriqueño. Pero no emulaban al jíbaro— imitaban al caco y a la yal.



El lanzamiento de “Un Verano Sin Ti” en 2022 expandió el universo de Bad Bunny y elevó su popularidad a una escala nunca antes vista. El proyecto fue una carta de amor al verano caribeño y exploró otros géneros de la región como el merengue y el dembow. El disco, además, continuó su enfoque en letras que describen las experiencias de les puertorriqueñes y los throwbacks a canciones y ritmos del reggaetón clásico. 


El tema “El Apagón” incluye un sample de “Controversia” (1969) de Ismael Rivera e incorpora comentario social en torno al desplazamiento de les puertorriqueñes. Su video musical transforma el comentario en una crítica directa al estado colonial del archipiélago al incluir un reportaje de 20 minutos sobre la Ley 60, el Código de Incentivos de Puerto Rico del 2019. Esta ley se creó para atraer inversionistas extranjeros al país con exenciones fiscales sobre ganancias de capital e ingresos de inversiones. 


Los millonarios que se han beneficiado de estos incentivos han comprado propiedades residenciales y propiedades abandonadas para establecer comercios o aprovecharse del mercado de bienes raíces. Las consecuencias han sido el aumento en el costo de vida, el desplazamiento de comunidades y aumento desmedido en la emigración de puertorriqueños a los Estados Unidos. Mientras los beneficiarios de la ley 60 se benefician de alivios contributivos, el resto de Puerto Rico sufre el deterioro en los servicios públicos como el de la electricidad provocando los constantes apagones a los que alude la canción. 



Luego de retomar el trap en con su álbum Nadie sabe lo que va a pasar mañana,  Bad Bunny lanzó DeBÍ TiRAR MáS FOToS (DtMF) que aterrizó en las plataformas digitales en la víspera del Día de los Tres Reyes Magos. Tan solo la fecha de lanzamiento anticipaba  la presencia de elementos de la cultura puertorriqueña en el concepto de la producción. El álbum sorprendió a fanáticos, académicos, políticos, colegas de la música y la audiencia global con una exploración profunda de la música puertorriqueña. 


Precisamente, la singularidad de DtMF es la mezcla de elementos tradicionales de la cultura puertorriqueña con los del género urbano. Han habido varios artistas que han hecho canciones utilizando elementos tradicionales de Puerto Rico, pero no un álbum cuyo concepto central fuera la incorporación de estos elementos. La apropiación de la pava y el jíbaro como protagonistas de la promoción del disco es un ejemplo de esto. Además, contiene canciones originales de salsa, plena, elementos del cuatro puertorriqueño, barriles de bomba y perreo “como los de antes”. 


Así, el reggaeton, el perreo y género urbano también se inscriben en la cultura puertorriqueña con el mismo protagonismo que el jíbaro, la plena, la bomba o la salsa. Esto es evidente en la canción de “Nuevayol” donde el Gran Combo se confunde con el dembow, mientras que en “EoO”, un reggaetón con ritmos alusivo a los que se hacía Luny Tunes a principio del 2000, cierra con la siguiente estrofa: 


“Tas escuchando música de Puerto Rico, cabrón

Nosotro nos criamo escuchando y cantando esto

En los caserío', en los barrio'

Desde los noventa hasta el 2000 por siempre”


El disco tiene un comentario político claro a través de sus canciones: Puerto Rico es de les puertorriqueñes. Todos los temas del disco, de alguna manera u otra, sirven para enaltecer la cultura puertorriqueña, criticar nuestra situación colonial o celebrar nuestra diversidad musical. Sin embargo, la canción “Lo Que Le Pasó a Hawaii” brilla por su singularidad. Es un lamento sobre el éxodo de les boricuas al extranjero y el desplazamiento de las comunidades que aún residen en la isla al son del cuatro puertorriqueño y los barriles de bomba. 


La importancia de la cultura puertorriqueña fue aún más evidente tras el anuncio de que Bad Bunny haría una residencia en el Coliseo José Miguel Agrelot y que no haría ninguna presentación en los Estados Unidos. El espectáculo de la residencia abarcó la música, estética y vida boricua desde los tiempos de los jíbaros hasta los parties de marquesina del pasado reciente. Personas de todas las edades vistieron pavas, faldas de bomba, flores de maga y otros elementos considerados típicamente puertorriqueños para los conciertos. La residencia se convirtió en un movimiento de celebración de la puertorriqueñidad en todas sus épocas y facetas. Además, demostró nuevamente que la música es un producto de exportación valioso para Puerto Rico. 



Pero, más allá de la afirmación de que “Puerto Rico es de les puertorriqueñes” y que “No me quiero ir de aquí”, ¿cómo interpretamos la conciliación entre el reggaetón y la cultura tradicional puertorriqueña que nos propone Benito? ¿Cómo se relacionan el jíbaro, la crisis del Estado Libre Asociado, la criminalización del underground y el estrellato del reggaetón a nivel global? Para entender esta relación es importante valorar los logros comerciales que ha alcanzado el reggaetón y el estado de quiebra en que se encuentra el gobierno de Puerto Rico. 


En el presente, la promesa de progreso de Estado Libre Asociado ha caducado. Las instituciones y corporaciones públicas que representaron este proyecto económico, político y cultural han desaparecido, se han privatizado, están plagadas de corrupción u operan con presupuestos miserables. La Junta de Control Fiscal ha exacerbado las políticas de austeridad y la precariedad de la mayoría de la población. El Estado que ha gobernado a los puertorriqueños, el mismo que criminalizó al underground, está en quiebra y los partidos políticos que han demonizado el reggaetón están plagados de corruptos. 



El curso del reggaetón y de los reggaetoneros ha sido distinto, han logrado crear un modelo comercial exitoso y en continua expansión. Desde el inicio del nuevo milenio el reggaetón, el género urbano, entre sus altas, sus bajas y las diferentes variaciones, han logrado superar las expectativas expandiendo cada vez más su alcance comercial. Mientras el gobierno no encuentra una solución a la quiebra y los políticos del país entran en lucha con Bad Bunny, su residencia “No Me Quiero Ir de Aquí” generó $713 millones de dólares para la economía de Puerto Rico. 


Pero su aportación no solo se relaciona con las producciones musicales. Junto a otros exponentes han invertido en equipos del Baloncesto Superior Nacional y en la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente. Además de la entrega de regalos a niños y los conciertos en caseríos que se hacen en Navidad. Los artistas de música urbana buscan que les puertorriqueñes nos sintamos parte de su éxito y, en la medida en que han expandido su mercado a nivel internacional, han invertido para fomentar actividades tan populares como el deporte. Acciones como estas son torpemente realizadas o no podrían salir directamente del gobierno de Puerto Rico. Del mismo modo que no ha logrado crear un discurso político que, apelando a nuestras tradiciones, genere la expectativa de que otras condiciones son posibles. 


Más allá de tener una solución política a la crisis económica por la que atraviesa Puerto Rico o de hacer tratados para definir lo puertorriqueño como hizo Antonio S. Pedreira, la residencia de Bad Bunny asume la tradición puertorriqueña, la mezcla con los ritmos del género urbano y celebra los triunfos de sus artistas. De hecho, podríamos afirmar, teniendo en cuenta el contexto histórico en que se lanzó la residencia, que no hay nada más que celebrar. La cotidianidad puertorriqueña es la austeridad, la deficiencia en el servicio eléctrico y de agua potable, el desempleo, la emigración, el cierre de escuelas, el abandono de los centros urbanos, el cierre de instituciones culturales, la venta de playas y reservas naturales, el desplazamiento, la corrupción, la militarización; es decir, la incertidumbre. 


La historia de los exponentes del género, sus canciones y el género mismo son una reiterada historia de superación. Mientras los esfuerzos administrativos del gobierno se disuelven en los eternos malabares burocráticos de los fondos federales y en el eterno simulacro de que resolverán el tema del estatus, el género urbano alcanza premios y rompe récords que nadie esperaba que sucedieran. Frente a esta incertidumbre se perrea, se baila salsa, dembow y merengue afirmando que “no me quiero ir de aquí”. 


Contrario al gobierno, la Residencia de Bad Bunny parece dar ejemplo de que un Puerto Rico exitoso es posible. En todo caso esto es la expresión colectiva de la necesidad de cambio en la manera en que se ha concebido el reggaetón en la cultura puertorriqueña, en el imaginario de nuestros símbolos nacionales y en la situación económica de Puerto Rico aun cuando no hay certeza o consenso de cuáles cambios deben ser.



En las producciones de Bad Bunny, el caco no es un simple receptor pasivo de las medidas de austeridad, sino que las nombra y las critica. Sus canciones rescatan la fibra irreverente que una vez caracterizó el underground. DtMF encontró un punto medio entre el goce y la reflexión, sin perder de vista las personas que levantaron el género. 


El álbum propone que el caco y la yal, similar al jíbaro, son productos y símbolos de su época pero también potenciales agentes de transformación. Son dos representaciones de épocas críticas en Puerto Rico. Ambos demonizados en su momento, ambos existiendo en las periferias de la sociedad, pero ninguno más puertorriqueño que el otro. Mientras el jíbaro pasó a la historia y fue mitificado, los cacos y las yales aún son degradados por la opinión pública y culpados por los males del país.  



Queda por descubrir lo que serán el caco y la yal en un futuro. ¿Cómo serán sus representaciones oficiales dentro de la tradición puertorriqueña? Quizás lo sabremos en 50 años más.

Esta publicación forma parte de un esfuerzo colectivo entre Hasta ‘Bajo Project y Memoria Decolonial. Los blogs que componen esta serie son el resultado del proceso creativo desarrollado para la producción de los reels de La Residencia DTmF (2025), y recogen tanto la investigación como el trabajo audiovisual realizado por ambas organizaciones. Agradecemos profundamente al equipo colaborador por su aportación en cada etapa del proyecto.


Créditos de colaboración de la equipa de Hasta ‘Bajo Project:

  • Natalia Merced Rosado (@nataliamerced) – Investigadora, Escritora y Comunicadora

  • Loraine Rosado (@yotratodehacerarte) – Investigadora

  • Gabriela Sepúlveda Maíz (@_gabrielasepmaiz) – Investigadora

  • Samantha Pérez Vélez (@pv_nicole) – Edición


Créditos de colaboración del equipx de Memoria Decolonial:

  • Víctor González Sosa (@_victormgonz) – Investigador y Escritor

  • Leilani Rodríguez (@leidinamita) – Asistencia de Producción, Audio, Edición y Diseño Gráfico

  • Nahmyr Zayas Rivas (@nahmyr) - Guión y Cámara


 
 
 

Comments


Hasta Bajo Project: El Blog

Aquí la historia, la cultura, el reggaetón y las ideas (o sus fugas) entran en conversación y hacen magia. Abrimos nuestros brazos y oídos a voces tengan algo que contribuir a nuestro blog para ampliar nuestra perspectiva. Envía tus escritos a: hastabajoproject@gmail.com

© 2024 Hasta 'Bajo Project

bottom of page